Ahora que somos adultos el 14 de febrero tiene muchas implicaciones en nuestra vida que van más allá de los chocolates y las flores.
Ahora tenemos que tomar una postura, o ignorar el día como si fuera uno más, o abrazarlo como todas unas enamoradas del amor; todo dependerá del status amoroso en el que nos encontremos.
Desde que empezamos a entablar relaciones amorosas con otras personas, el concepto de San Valentín ha ido tomando diferentes tonalidades, involucrando sentimientos y emociones que serían la delicia de una sesión con Freud.
Existió, sin embargo, un tiempo en el que el 14 de febrero era un día alegre, esperado por todos y celebrado con los mejores amigos: la primaria.
Tómense un momento para recordar los festejos de San Valentín que vivieron cuando iban a la escuela primaria. ¡Qué tiempos! Aquí 5 razones por las que el día de Cupido era mejor cuando éramos niñas:
1. Todas teníamos regalo
Cuando éramos niñas las maestras se encargaban de que todos en el salón recibiéramos un regalo. Ya sea que lo hiciéramos nosotras mismas o que fuera un intercambio, nadie salía con las manos vacías. Nadie volteaba al escritorio de al lado envidiando el gran arreglo de flores.
2. El sexo opuesto era irrelevante
Salvo unas cuantas chicas precoces, a nadie le importaba demasiado el tema del amor. Claro que había relaciones dramáticas en la primaria, pero todo se solucionaba con un dulce y un abrazo. Las amistades eran mucho más relevantes ya que eran las compañeras de juego, y aunque todas moríamos por el guapo del salón, ninguna poníamos realmente empeño en lograr nada.
3. San Valentín era una fiesta
No sé si en todas las escuelas haya funcionado igual, pero en la mayoría se hace un convivio el 14 de febrero con pretexto de festejar el amor. Entonces, encima de todo, era un día en el que no estudiábamos, sino que comíamos pastel y tomábamos refresco mientras jugábamos a algo divertido. Era motivo de celebración, no un recordatorio de la soltería.
4. No era de losers arreglarse
Como era un día especial, era bien visto que te peinaras muy bonita, te pusieras el vestido más lindo, y los zapatos nuevos. Hoy, si vas súper arreglada a la oficina, lo único que vas a conseguir es levantar sospechas sobre tu outfit.
5. No había Grinches
Ya fuera por el convivio, el regalo, la falta de tarea, los chocolates o los globos, San Valentín era un día de fiesta. Nadie estaba de malas, nadie gruñía, en fin, no había grinches. Todas esperábamos el día con emoción.
Además, había ciertas tradiciones alrededor de la fecha que la hacían especial, como el amigo secreto o la ilusión de que ese chico que nos hacía suspirar se acordara de llevarnos un chocolate extra o una rosa cortada del jardín de su mamá.
Tú ¿qué recuerdos tienes de San Valentín cuando eras niña?

